16 mar 2008

¡¡Comenzamos a trabajar!!

El comentario de vuestro compañero Paolo ha hecho que me percate de que es posible que no me haya expresado con la suficiente claridad y, por tanto, haya dado pie a ciertas dudas en vosotros. Para quien no lo haya leído, Paolo puntualizaba en su comentario la necesidad de distinguir entre autoridad y autoritarismo, concretamente en cuanto al ejemplo que yo había puesto acerca de los soldados. Vamos a tratar de aclarar esto y, para ello, iremos a lo más básico. Según el diccionario de la RAE: autoridad: 1.- Poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho. 2.- Potestad, facultad, legitimidad. 3.- Prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia.4.- Persona que ejerce o posee cualquier clase de autoridad. 5.- Solemnidad, aparato. 6.- Texto, expresión o conjunto de expresiones de un libro o escrito, que se citan o alegan en apoyo de lo que se dice. autoritarismo: 1.- Sistema fundado primariamente en el principio de autoridad. 2.- Actitud de quien ejerce con exceso su autoridad. 3.- Régimen autoritario. Cuando puse al ejército como ejemplo de autoridad no me refería a la influencia del ejército para con nosotros, los civiles, sino a la intervención de la autoridad en el funcionamiento interno de esta colectividad. Es decir, la influencia de la autoridad en cada uno de los soldados a la hora de acatar y ejecutar órdenes provinientes de cargos superiores. Creo que ha sido esto lo que ha generado ese pequeño malentendido. Siento no haber explicitado esto desde un principio. En adelante, trataré de ser lo más clara posible. Si esta cuestión sigue originándoos dudas, conflictos o discrepancias, os agradecería que me lo hiciéseis saber. Una vez aclarado esto, trataré de explicaros el experimento de Milgram con claridad y teniendo en cuenta que ésta será la base de nuestro trabajo de ahora en adelante.
El experimento de Milgram
Al amparo de la Universidad de Yale y con la colaboración de la misma, S. Milgram llevó a cabo un experimento en el que buscaba medir la obediencia a la autoridad y captar la esencia de la actitud obediente y voluntaria. Milgram se interesó por esta cuestión a partir de un estudio que con anterioridad había realizado S. Asch acerca de la presión grupal. Las conclusiones del trabajo de Asch revelaban una notoria conformidad por parte de los sujetos del experimento, que llegaban a responder erróneamente a las preguntas que se les formulaban, siendo conscientes de que estaban errando, sólo por no discordar en el grupo: preferían responder mal, a sabiendas, con tal de ir con la mayoría. De hecho, los pocos que respondían correctamente, es decir, una minoría, se sentían "en evidencia". Estas conclusiones despertaron interés en Milgram, autor del experimento que nos ocupará en adelante y que, pretendo, actuará como origen de numerosos temas a tratar.Milgram empleó para su investigación una muestra de 1000 sujetos, que se prestaron a participar voluntariamente a cambio de una pequeñísima compensación económica y a sabiendas de que podían abandonar en cualquier momento si así lo deseaban. Para alcanzar los objetivos que perseguía, el científico tuvo que ocultarlos de modo que las personas con las que iba a experimentar no sabían cual era su papel real en el estudio: los voluntarios creían que su función era colaborar en una comprobación de la posibilidad de que el castigo físico mejorase la memoria de los individuos. Estos voluntarios eran los responsables de administrar descargas eléctricas a los individuos a los que se les hacían las pruebas de memoria, que consistían en la repetición de secuencias de palabras. Estos individuos eran, en realidad, actores que fingían dolor ante las descargas, que no se producían realmente. Así, los voluntarios -los responsables de administrar los castigos cada vez que alguno de los individuos se equivocase en la repetición de alguna secuencia de palabras- sirvieron a Milgram para estudiar la actitud obediente aún siendo su labor voluntaria. Cabe señalar que las descargas que los voluntarios administraban iban desde los 14 hasta los 450 voltios. Esta cifra adquiere un determinado sentido cuando sabemos que, a partir de los 120 voltios, quienes recibían las descargas comenzaban a lamentarse y a suplicar que los sacasen de allí y que, cuando la descarga recibida alcanzaba los 270 voltios, los gemidos eran desgarradores y agónicos.Lo que Milgram pudo comprobar con su trabajo es que el 63% de las personas pertenecientes a la muestra con que el científico experimentó llegó hasta el final, es decir, llegaron a aplicar la descarga límite de 450 voltios.
Tengamos en cuenta...
Recordemos que los voluntarios -encargados de aplicar las descargas eléctricas- podían abandonar el experimento en cualquier momento. Recordemos también que, en el momento en que administraban dichos castigos, los voluntarios estaban viendo y escuchando las expresiones y los gritos de dolor de los que recibían las supuestas descargas. Debemos tener en cuenta, por otra parte, que las circunstancias y las condiciones en que los experimentados se encontraban eran "especiales": no estaban en un lugar habitual para ellos, no en una situación cotidiana, ni rodeados de gente conocida, etc. Es posible que esto haya propiciado cierto abandono del lado más crítico de sus conciencias, dado que sus actos no iban a tener repercusión en sus vidas. Pero esto se contrarresta con la voluntariedad de su participación en el estudio, que podían abandonar en cualquier momento. Además, esta investigación apela en buena medida a reacciones instintivas, viscerales y dudosamente racionalizables. Concluimos que... Lo que Milgram comprobó, por tanto, es que, aunque durante el experimento hubo varios voluntarios que dudaron a la hora de aplicar las descargas, se pusieron nerviosos ante el dolor de los que recibían los castigos, etc., en general, el ser humano posee una gran capacidad de obediencia, incluso hasta el punto de la alienación y la plena identificación con sus superiores -que representan la autoridad física- y con el proyecto en que están inmersos -algo con lo que se han comprometido y que, para ellos, es merecedor de una buena consideración moral, esto es, autoridad moral-. Así, el pensamiento y el sentimiento individual, los criterios éticos, la capacidad de discernir y discrepar, etc. se ven obnuvilados por la presencia de una autoridad, sea del tipo que sea y caen en la inercia. Llega la inmersión en estos procesos, en ocasiones, hasta el punto de no ser conscientes de que estamos respondiendo a una autoridad; durante la adolescencia gran parte de nosotros hemos formado parte de una pandilla de amigos en la que los criterios que pasaban a ser automáticamente lícitos, válidos y plausibles eran los del líder del grupo, el miembro más carismático y que, probablemente, transmitía una sensación de mayor seguridad.
Y ahora... ¡a trabajar!
Ahora que tenemos ya una primera aproximación al experimento, lo que pretendo es trabajar cuatro aspectos que, desde mi punto de vista, son claves y nos permitirán a todos reflexionar e ir ahondando en el tema a través de diferentes perspectivas y ámbitos. El primer apartado con el que me gustaría que trabajaseis es la conciencia. Es posible que este término sea el más directamente relacionado con el tema que nos ocupa. Es muy probable que todos, de primeras, aseveremos que nosotros nunca haríamos lo que hicieron los estudiados en el experimento. Pero nos interesa ahora trabajar en el concepto de conciencia para ver su complejidad y abordarlo desde diferentes puntos de vista para tratar de ampliar lo que a priori entendemos por conciencia, así como para aproximarnos a los mecanismos o procesos que hicieron que los integrantes de la muestra del experimento actuasen así- eran personas a las que se habían realizado tests psicológicos para comprobar que no padecían ningún tipo de psicopatía o enfermedad mental-. Cuatro perspectivas:
  • La conciencia es perezosa. En determinadas situaciones y circunstancias, la conciencia deja de funcionar. Esto es así cuando compramos ropa de ciertas marcas o empresas, aún a sabiendas de que sus trabajadores están en condiciones infrahumanas, justificando ante nosotros mismos esta compra con la tesis de que no podemos costearnos prendas de otro tipo de elaboración. Pero, ¿y si en lugar de 8 pantalones tuviésemos 4?

  • Abdicación de responsabilidad. Cuando sabemos que una decisión no recae en nosotros, sino que nos viene dada -aunque no necesariamente impuesta-, actuamos casi como autómatas y nos olvidamos de nuestras conciencias, descansando en la decisión que otros hacen por nosotros: "pensar de prestado".

  • Nivel de formación. A mayor nivel de formación, más son las discrepancias y menor la sumisión a los dictados de la autoridad -en sus diversas manifestaciones-. Los conocimientos actúan inevitablemente y, en ocasiones, inconscientemente en nosotros en tanto que van conformando una base crítica en nosotros de la que, cuanto más conozcamos y sepamos, menos querremos -y podremos- escapar.

  • Autojustificación. Aunque nos cueste reconocerlo, como seres humanos poseemos una tremenda capacidad para creernos nuestras propias mentiras. Cuando hemos hecho algo a lo que somos contrarios, consciente o inconscientemente, y hemos de responder ante nuestros actos, tendemos a justificarnos, aún cuando estamos en desacuerdo con la argumentación que estamos esgrimiendo para esa defensa de nosotros mismos: nos creemos nuestra propia mentira.

Os pido ahora...

que elaboréis una reflexión acerca del funcionamiento de la conciencia ante la autoridad en sus diversos modos (tanto el profesor como el policía como el líder de la pandilla de quinceañeros).

No busco que os ciñáis al experimento ni a los cuatro puntos que os acabo de exponer; mi intención es simplemente abrir posibles caminos y, al fin y al cabo, esto es una primera toma de contacto... Espero vuestras ideas con muchas ganas!!!

18 comentarios:

paolo dijo...

Hola! Perdón por el retraso, pero como músico que soy y en la época en la que estamos. No he parado de tocar ningún dia. Bueno hablemos de la consciencia. En mi opinión pocos seres humanos hace caso de esa vocecilla que da tanto la lata. Es verdad, todos somos un poco perezosos no?. Reflejada ante la autoridad, creo que la consciencia mengua aún más ya que no nos paramos a pensar en el porqué de las cosas. ¿Si tus padres te dicen no bebas en que piensas, en que tus padres son unos plastas y que no saben divertirse o en que no tienes que beber porque lo único que consigues es perjudicarte a ti mismo?.
Como el ejemplo del ejercito incitó a la duda. Seguiré con él. Pongámonos en la situación de que somos un francotirador, estamos en la cresta de una colina y tenemos la foto de un supuesto terrorista al que tenemos que asesinar. Localizamos al objetivo dentro de una casa y nos encontramos en la situación de que está de espaldas. No se puede confirmar la identidad visual de ningún modo y no vas a tener ninguna ocasión más para poder hacer blanco. Nuestro superior, "la autoridad" en este asunto. Nos da luz verde para que acabemos con él, inteligencia le ha confirmado que el objetivo había entrado en la casa hacia pocos minutos. Es entonces cuando en la mente del francotirador aparece el siguiente dilema. La autoridad me está ordenando que acabé con el. No voy a tener otra oportunidad mejor y ese tipo que tengo en la mirilla ha matado y matara a miles de personas. El francotirador calla esa vocecilla y pensando que está actuando bien, apreta el gatillo. Hace blanco y cuando el objetivo cae de espaldas al suelo su rostro se desvela. Resulta que la identidad no era la correcta y que ha asesinado a un civil. En un prinicipio el francotirador se siente mal por lo que ha hecho. Pero más tarde piensa que el simplemente cumplía órdenes de un superior. Obedecía ciegamente a su autoridad. De esta manera intenta justificar sus hechos dando una escusa barata en el consejo de guerra al que es sometido semanas después. Estaría haciendo uso (como diria Sartre) de la "mala fe" para justificar sus actos.
En este caso la consciencia queda en un segundo lado ante la autoridad del superior. El francotirador no se para a pensar en lo que está haciendo. En las consecuencias que tendrá ese acto y depues cuando estas llegan. Intenta huir de ellas. Un ser humano responsable habría hecho uso de la razón antes que nada, y no se habría dejado influir de esa manera por la autoridad.

marta dijo...

Hola a todos, ¿que tal? ¿cómo van las fallas? Antes de nada me gustaría que a los comentarios que vais haciendo les pusieseis un título de una o dos línas; eso os facilitará el trabajo a la hora de acotar el tema que quereis tratar, de definir el camino a seguir y, al mismo tiempo, servirá de resumen de cada uno de los comentarios. Asimismo, os sugeriría que estructuraseis en párrafos vuestros textos, de modo que cada uno de ellos contenga uno de los aspectos en que queréis sustentar la tesis a argumentar y explicar.

Paolo, ¿qué tal?
Espero que te vaya bien en tu faceta musical.
Creo que tienes clara una opinión, pero sería conveniente que ahondases más en ella, que profundizases en alguno de los términos que empleas, como responsabilidad y razón, y que te preguntases por los motivos que tú crees que llevan a este comportamiento en el ser humano. Por ejemplo, creo que das por supuesto el significado de responsabilidad pero, ¿no es posible que muchos de los participantes en el experimento aplicasen las descargas precisamente por entender que eso era ser responsable? Probablemente les coaccionase el pensar la responsabilidad como llegar hasta el final en un proyecto con el que se habían comprometido. Es decir, existen diversos modos de entender la responsabilidad. Me gustaría también que reparases en que, al usar los términos responsabilidad y razón introduces de modo implícito la idea de autonomía en cuanto a reflexión crítica acerca de los propios actos. ¿Hasta qué punto estas ideas van necesariamente asociadas?
Esto son sólo algunos apuntes con los que pretendo que veas la conveniencia de replantearte los posibles significados de cada una de las ideas que, un poco instintivamente, asocias a otras, así como la relación entre ellas.

Me resulta llamativo que hables de una "excusa barata" al referirte a la defensa de sí mismo que el francotirador haría en el consejo de guerra. ¿Crees que el francotirador se lo tomaba como una excusa o que, por el contrario, él mismo se creía lo que estaba diciendo?
Espero más respuestas!!

LAURA dijo...

[b]La autoridad a lo largo de la vida[/b]


Pienso que desde la infancia, nuestras actitudes están marcadas fuertemente por lo que nos mandan hacer los demás.
Aunque a veces les cuesta más, los padres se pasan los primeros años de la vida de sus hijos dándoles directrices u ordenes.

Nosotros las acatamos con mayor o menor pesadumbre.
Estas órdenes, junto a las de los maestros, son las primeras que recibimos.

Más tarde, en la adolescencia, nos liberamos un poco de estas órdenes (nos pelamos unas cuantas clases, bebemos en contra de los deseos de nuestros padres o dejamos de estudiar lo necesario) Pero sin embargo, no nos liberamos por completo de las órdenes.

Aunque no creo que en todas las pandillas de amigos haya un lider, creo que en todas ellas existe un pensar común, una filosofia de vida que es la misma para todos.
De esta manera, todo aquel que esté plenamente integrado en un grupo que, por ejemplo, va al cine todos los viernes, ahorrará toda la semana para ir al cine los viernes.

Más tarde, obedeceremos al jefe, a el cónyuje o al director del banco
(obedeciendo siempre, por supuesto, todas las leyes que nos impone el sistema)

¿Por qué?
Creo que el origen de nuestra gran capacidad de obediencia es en parte biológico.
Necesitabamos de un sistema de jerarquías para poder sobrevivir en la prehistoria, y este, con pequeñas modificaciones, sigue vigente ahora.
Hacemos lo que nos mandan porque es lo correcto, porque los demás nos lo mandan así, porque es lo que más nos place en ese momento dado (llegamos a disfrutar con el cine del viernes por la tarde aunque sea impuesto por nuestros amigos) o porque creemos que no tenemos otra opción.
En el caso de los niños que obedecen a sus padres, en un fondo, saben que esas órdenes son por su bien, y son conocedores de que es lo mejor y más correcto.

Jovipa dijo...

La conciencia para los diferentes tipos de personas

Hola!!
En mi opinión la conciencia es algo que puede afectar a los seres humanos de diferente forma. Cada persona es como es y segun su forma de ser, su conciencia le hará pensar de una forma o de otra. Me explico. Por ejemplo, una persona que se dedica a asesinar gente a cambio de un dinero, yo me imagino que no se para a pensar en las consecuencias de sus actos ni antes ni después de realizarlos. Está claro que yo no puedo saber lo que pasa por la cabeza de una persona así pero en mi opinión supongo que hará eso simplemente porque es lo que tiene que hacer y nada más. Sin embargo, una persona que va conduciendo su coche y de repente se le cruza un perro y lo atropella, posiblemente a esa persona que no está acostumbrada a hacer daño a nadie, después le entrará el llamado "cargo de conciencia". A esto es a lo que me refiero con que la conciencia actúa de forma diferente segun la persona, ya que en el primer caso la conciencia seguramente no hará mella en esta persona mientras que en el segundo, a pesar de que su acto haya sido de forma involuntaria la conciencia hará que se arrepienta de lo que ha sucedido.
Estos dos casos son sólo un ejemplo desde el punto de vista desde el que he reflexionado sobre la conciencia, ya que este es un tema muy complejo y cada uno lo puede comparar con una cosa, asi que veo muy bien que tengamos que poner un título para ver el punto de vista desde el que se ha hecho la reflexión.Un saludo.

paolo dijo...

Como nos sentimos tras nuestros actos

Depues de actuar, ¿Que pasa por nuestra mente?.Para mi lo primero que me pregunto, tras haber hecho algo es si está bien o mal.

Otro caso es cuando un ser humano actua bajo las directrices de la autoridad.Como en el ejemplo que habia citado anteriormente. En mi opinion cuando alguien nos dice lo que tenemos que hacer y le hacemos caso. Nuestra mente piensa que la responsabilidad, el hecho de asumir las cosecuencias de los actos no recaerá sobre nosotros sino sobre la persona que nos lo ha ordenado.
De esta manera nosotros quedamos impunes de las consecuencias de los actos. Pero la realidad no es esa. Si un policia te da una pistola y te dice que dispares a una persona y tu lo haces, no puedes salir con la escusa de que el te lo ha ordenado. En relaccion al ejemplo del francotirador, creo que el mismo llega a creerse su propia excusa.

Una persona con dos dedos de frente se pararía a pensar en que aunque la autoridad le está diciendo que lo haga, no tiene porqué hacerlo. Es libre para actuar segun sus propias directrices y no tiene que dejarse influir por los demas.

Es por eso que yo antes de actuar, reflexiono, me paro a pensar en los pros y contras de lo que haré o no haré. Y despues de hacerlo y de actuar. Me responsabilizo de los actos que he cometido.

PD: Espero que esto este mejor...

ardillita dijo...

Cambio de la conciencia a lo largo de la vida.

Creo que a lo largo de la vida nuestra conciencia va cambiando, va perdiendo efectos sobre nosotros, quiero decir, que cuanto mas pequeño eres y menos conocimiento posees la conciencia tiene mas poder de reflexión sobre nosotros
Por ejemplo:
Cuando somos pequeños siempre obedecemos a todo lo que nos dicen, ya sean profesores, amigos o padres. Creo que esto sucede porqué es como una obligación que no inculcan que tenemos que ser buenos y obedecer y portarnos bien porque sino no tendremos regalos de navidad o de cumpleaños. En este sentido en el caso de que no obedezcamos nuestra conciencia actúa recordándonos que pasa si nos portamos mal y casi siempre tenemos que pedir disculpas por no obedecer.

Cuando somos adolescentes no le damos importancia a nuestros actos por tanto nuestra conciencia a su va perdiendo “poder” sobre nosotros.
Cuando sabemos que hemos actuado de forma incorrecta y tendríamos que reconocer nuestro fallo, con tal de no obedecer o de simplemente parecer un rebelde, no hacemos caso a esa “vocecilla” que cuando éramos pequeños no nos dejaba en paz hasta que no cumplía con su labor la reflexión.

Y cuando eres adulto creo que la conciencia tiene menos poder aún, ya que nuestros padres o profesores no reconocen sus errores por el simple echo de ser padres o profesores, es como si por ser eso no se pueden equivocar, por tanto aunque esa “vocecilla” les diga que lo han hecho mal la ignoran por no traicionar a una especie de principios que dice que los profesores, padres o policía no se equivoca y esa “vocecilla” va perdiendo importancia.

Por eso pienso que cuanto mas conocimiento tienes de las cosas nuestra conciencia va perdiendo poco a poco importancia porque actuamos por impulsos que aunque a veces aún sabiendo que nos perjudican, por parecer rebeldes o pertenecer a un grupo concreto, ignoramos a la conciencia que casi siempre tiene la razón.

Espero este bien y perdón por el retraso. Un besito y espero noticias

ines dijo...

Hola!
Senc molt no haver pogut comentar antes pero es que no he estat en casa i no tenia ordinador.
Dema penjare el meu comentari sobre la consciencia, perque hui no me dona temps i a mes estic malalta.
Disculpeu el retras!

Un bes.

marta dijo...

Hola a todos, ¿que tal van las vacaciones? Os comento algunas cosas:
En primer lugar quería deciros que creo que ha sido buena idea el poner títulos a los comentarios,¿Qué opináis? Así vemos por donde va a ir cada uno de ellos antes de comenzar.¿Os ayuda? ¿Se os ocurren otras ideas para mejorarlos? No dudeis en comentar cualquier idea...
Con respecto a lo que dice Laura es verdad que el ser humano necesita de una organización para poder sobrevivir y socializarse, pero ¿no crees que la organización en la que estamos debe someterse siempre a crítica y en muchos casos a los seres humanos se nos olvida tomar conciencia de dónde nos encontramos?

Jovipa: El tema que planteas es muy interesante,sí es cierto que dependiendo de la persona la toma de conciencia sobre ciertos aspectos de nuestra vida es diferente. Es muy interesante ver en el caso de Milgram cómo los diferentes voluntarios actúan de forma distinta dependiendo de su clase social, su nivel intelectual... En el experimento todo parece indicar que cuánto más alto es el nivel de educación más capacidad tenemos de tomar conciencia y exponer una crítica a la autoridad. Creo que ésto quizás se pueda aplicar al caso que propones. ¿Qué te parece? ¿Qué opináis los demás?

Paolo: La sensación que nos inunda después de haber realizado un acto creo que dice mucho de lo que verdaderamente pensamos acerca de lo que hemos hecho. Cierto es también que tenemos muchas formas de justificarnos si queremos autoconvencernos de lo que hicimos: "no está tan mal" o "no teníamos escapatoria", "hicimos lo que nos han mandado"... pero por encima de todas estas "justificaciones" a veces de cara al exterior, a veces de cara a nosotros mismos, se encuentra un sentimiento de culpa, cuando alguien experimenta este sentimiento después de haber cometido una atrocidad raro es que pueda deshacerse de él fácilmente. Se me está ocurriendo el caso de Eatherly, el piloto que sobrevoló Hiroshima minutos antes de que se lanzase la bomba para comprobar que todo estaba despejado. Eatherly no pudo superar su culpa y necesitaba ser reconocido como culpable de algo catastrófico, no como un héroe americano. Es un claro ejemplo de la toma de conciencia de un hecho.
No se si os suena este caso, en otros blogs se trabaja este tema; en cualquier caso, os recomendaría lo siguiente si os interesa el tema: Más allá de los límites de la conciencia.

Ardillita: Cierto es que muchas veces tendemos a esconder esa "vocecilla". Nos encontramos con gente que parece tenerlo todo muy claro, que se ve formando parte de una institución, se reconoce con ella y no va más allá. Podemos pensar en la cantidad de gente que trabajó para que Auschwitz se pudiese llevar a cabo. Estas personas, adultas todas ellas, simplemente acudían a su trabajo sin pararse a pensar que repercusiones tenía el trabajo que estaban realizando. Podemos decir que hoy en día también formamos cadenas de las que no sabemos sus consecuencias, nos encasillamos en un determinado papel, como el de profesor, el de padre o madre y ahí nos quedamos, tal y como tú dices, siendo fieles a unos principios en los que, quizás, ni siquiera creamos. Pero, ¿qué peligros conlleva ésto? ¿no debería cambiar?
¿Qué opináis de todo ésto? Me parece un tema realmente interesante.
Espero vuestros comentarios, a partir de ahora estaré disponible diariamente.

ines dijo...

LA CONCIENCIA EN LA NOSTRA VIDA

En psicologia la conciencia es definida en general com el coneixement que l’èsser humà te de si mateixa i del seu entorn. També pot ser definida com un estat que permeteix la interactuació, la interpretació i l’assosiació de nosaltres amb estimuls de la realitat. Per això requereix l’ús dels sentits sensotials.
Pero en filosofia es una facultat de decidir i fer-se carrec dels seus actes i responsable de les consequencies que puga dur algun acte que hajes fet, tenint en compte la percepció del bé i del mal.
Tot açò ho vaig donar en psicologia, en la meua optativa, pero parlant un poquet mes del tema que dugue a un poquet de confusio... Podria dir que si jo fora un militar es clar que obeiria per damunt de tot el que em diguera el meu general o el meu superior, i al escoltar la veu que em diriaque no disparara a la gent intentaria silenciar-la per a no sentir-me mal després d'haver matat a alguna persona.

Canviant el tema, com des de menudets ens marquen les pautes de com tenim que actuar, com hem que fer les coses, com hem de pensar.. no ens parem a vore si es de veres que el que estem fent esta be o esta mal. Soles ens donem compte quan ja ho hem fet mal i pensem que teniem que haver-ho pensat abans.




Torne a dir que senc el retard.
Un bes!

marta dijo...

Hola, ¿cómo estáis? Ines, me dirijo a tí por ser tu comentario el último. Es cierto que desde que somos pequeños se nos marcan unas directrices que nos señalan hacia dónde nos debemos dirigir, a veces tenemos tan arraigadas estas normas que no nos paramos a pensar si en realidad estamos obrando bien o mal; es más, nuestra idea de lo que es el bien y lo que es el mal también puede dar mucho que hablar. Seguramente para mucha gente el hecho de estar siguiendo las normas dictadas por alguien es algo bueno, sólo tenemos que pensar en la idea ya salida en algún comentario: "eres bueno si haces caso de lo que tus padres dicen" ésto es sólo un ejemplo, pero también podemos decir que en las personas que actúan así no veos rastro de una actuación soemetida a crítica.
Una pregunta que se me ocurre es, ¿Hasta qué punto en muchas ocasiones funcionamos como autómatas y dejamos a la conciencia olvidada? ¿Es, realmente, ésto posible? ¿De qué depende?
En el caso de Milgram vemos como ésto sucede. Muchos de los que aplican las descargas eléctricas, pese a ver el dolor que están generando en otra persona siguen adelante. ¿Qué ocurre aquí? Me gustaría que os centraseis en el experimento ahora, a ver que os sugiere...

marta dijo...

Se me olvidaba, Inés, perdona por no responderte en valenciano. Soy gallega y, aunque lo entiendo, todavía tengo problemas para escribirlo.
Un saludo a todos

Anónimo dijo...

Hola! Primer de tot voldria demanar perdó pel retras a l'hora de fer el comentari però es que aquestes festes he anat al poble i alli no tinc internet i no he pogut treballar en res informàtic.

TIPUS DE CONSCIÈNCIA

Com tots els meus companys, m'agradaria dir que és normal i natural que els èssers humans tingam allò anomenat consciència. Generalment considerem la consciència com aquell pensament interior que ens diu si allò que anem a fer és quelcom bo o dolent.
I és la consciència allò que ens diferencia dels animals. Però no herm de caure en l'error de considerar la consciència com una cosa religiosa sinó que hem de considerar la consciencia com una derivació, com un producte de l'ètica que segueix cadascu. Per exemple, una persona molt religiosa tindrà una consciència que li farà pensar que una cosa està bé o malament segons la doctrina de la seua religió. Per això aquesta persona generalment no farà que es contradiguen en la seua moral o no voldrà sometre's a qualsevol tipus d'autoritat que puga contradir voluntària o involuntariament la seua consciència.

LAURA dijo...

Si, creo que la autoridad deberia ser sometida a crítica más a menudo.
Aunque lo hacemos a menudo (cuando nuestros padres nos impiden salir o el jefe se niega a darnos un aumento)
A veces, la autoridad es tan fuerte que no nos permite cuestionarla.
Por ejemplo, los niños pequeños, piensan que sus padres lo hacen todo bien y que nunca se equivocan, nunca ponen en duda sus órdenes

Jovipa dijo...

Hola!!
Marta, si que me referia a eso. Creo que has sabido entender lo que queria decir con mi comentario y además si dices que en el experimento de milgram también pasaba lo que yo decía mucho mejor.
Espero nuevo trabajo.
Un saludo!

marta dijo...

Hola a todos y todas!! Con respecto a lo que decís de los diferentes tipos de conciencia, es verdad que superficialmente depende de las bases morales que nosotros tengamos establecidas. Pero, ¿hasta que punto creeis que amparamos nuestras acciones en esas bases y después dejamos de plantearnos las cosas?

Departament dijo...

ALTRES FACTORS QUE INFLUEIXEN A L'HORA DE SENTIR-TE CULPABLE

En el meu punt de vista, no és només l'ètica o les nostres bases morals el que es té en compte a l'hora de sentir-se culpable per fer alguna cosa dolenta. Per exemple, en el cas de l'aviador que va disparar la bomba atòmica, no crec que se sentira malament perquè en el cas de que fora un cristià devot no tindria remordiments perquè la seua religió li impedira matar(ja que és un dels deu manaments) sinó que es sentiria mal quan s'adonès de la barbàrie que havia comès obeint i llançant la bomba. O fins i tot potser la pressió mediàtica o fins i tot el pensament de la gent al respecte influirien. En conclusió, no crec que la nostra ètica siga sempre el factor que tenim en compte a l'hora de decidir si allò que fem és quelcom bo o dolent, ja que des del meu punt de vista altres factos, com la pressió mediàtica, la pressió popular o el grau de culturització de la pròpia persona intervenen.

paolo dijo...

Yo creo que al principio, nuestra conciencia participa ampliamente en nuestras vidas, pero que a lo largo del tiempo y al ver, que de una manera u otra actuamos correctamente su influencia mengua.

ardillita dijo...

Hola!!!!! siento contestarte ahora a las pregunats que me hicistes.
creo que los problemas que puede llevar taricionar a esa vocecilla es quedarte sin personalidad, acabariamos siendo como robots en lso que todos pensariamos y actuarimos igual.Pienso que tendriamos que hacer caso a esa vocecilla y pararnos a reflexionar sobre nustros actos para ser nosotros mismos olvidando al grupo al que pertenezcamos.
Hasta pronto y perdón otra vez